Encuestas en un país que nada es lo que parece

“En Argentina, el fin del mundo siempre parece a la vuelta de la esquina, pero rara vez suele llegar.” La frase la dijo el corresponsal en nuestro país de la BBC Mundo, Ignacio de los Reyes.

El periodista vivió tres años en Buenos Aires y cuando volvió a Europa escribió una nota, en 2016, sobre lo que aprendió de los argentinos.

Habló del choripán al que definió un “ícono político”, del fernet, del aplauso al asador, de los días de sol llamados “peronistas”.

“Tan acostumbrados están los argentinos a vivir al borde del precipicio que han inventado un arte, el del ´atado con alambre, que ha vuelto a este país creativo e ingenioso, sobreviviente y con una capacidad infinita de adaptarse a la montaña rusa que es este fascinante lugar”, escribió en 2016.

Para el periodista, la facilidad de los cambios repentinos de un día para otro era materia de asombro. De los Reyes no entendía como un líder indiscutido en enero podía convertirse en un nadie en diciembre. “Lo que es seguro hoy, puede cambiar radicalmente al día siguiente.”

Los argentinos somos una incógnita para los que vienen de países con determinadas reglas que permanecen a lo largo del tiempo. Aquí, nada es lo que parece. Un día creemos que este país no sirve para nada y hay que irse a otros lares, al siguiente sentimos que “somos los mejores del mundo”.

Un día pensamos que Messi es un pecho frío y al otro lo amamos más que a la vieja, porque ganamos la copa “gracias a su garra y talento”.

En un momento cantamos “que se vayan todos” y al tiempo votamos para que se “queden todos”.

A la mañana decimos que “no nos interesa la política” y a la tarde estamos discutiendo de política a viva voz.

El corresponsal de la BBC, a pesar de no entendernos, afirmó: “El argentino es humilde, amable y familiar, reparte abrazos y dice te quiero a menudo.”

Los argentinos somos amigueros, nos encanta compartir alrededor de una mesa, encender el fuego para el asadito, aplaudir al personal médico en pandemia, golpear cacerolas y gritarle a Brasil en su propia casa “Decime qué se siente”.

Somos especialistas en buscarle la quinta pata al gato, estar hasta las manos y hacer dramas.

Sin embargo, el corresponsal inglés terminó su nota diciendo: “El argentino no es arrogante, es solo que es consciente de que vive, sin lugar a dudas, en uno de los mejores lugares del mundo.”

Esta introducción viene al caso, porque vamos a hablar de encuestas. Esas muestras que alimentan a los políticos todos los días.

Una encuesta, hoy en Argentina, es apenas una foto del momento que puede cambiar radicalmente en un mes y muchos más en un año.

A favor del diálogo entre oficialismo y oposición

La mayoría de la sociedad, hoy, está a favor del diálogo entre oficialismo y oposición para resolver los problemas más importantes del país. La mayoría está en contra de la violencia política y pretende “madurez” en sus dirigentes, a pesar de que algunos hace años que están verdes y no caen del árbol.

Después del atentado contra la vicepresidenta Cristina Fernández, la consultora Zuban-Córdoba y Asociados hizo una encuesta nacional para testear la opinión pública.

Una de las preguntas fue: ¿El oficialismo y la oposición deberían firmar un acuerdo de convivencia democrática?

El 71% se manifestó de acuerdo y solo el 21% dijo estar en desacuerdo.

La siguiente consulta: ¿Es necesario que se bajen los niveles de violencia en el debate público de Argentina?

El 81% de los consultados está de acuerdo.

Luego, preguntaron si la oposición debía acordar con el oficialismo para bajar la violencia política: 68% de acuerdo, 25% en desacuerdo

¿El oficialismo debe acordar con la oposición para bajar la violencia política?

76% de acuerdo 18% en desacuerdo.

La muestra de Zuban, abarcó a personas de 16 años a más de 60 años. Todas las franjas etarias estuvieron de acuerdo en porcentajes similares.

Hoy por hoy, los que usan la violencia y las disputas creyendo que van a tono con el pensamiento del pueblo, parecen estar equivocados a la luz de estos resultados tan contundentes.

Nos cansamos de escuchar que este país es muy difícil, que nada lo conforma, que le encantan los dramas y quejarse, pero en realidad es un país que en general, más allá de su pasión por debatir de cualquier tema, prefiere vivir tranquilo, con trabajo y seguridad.

Las posiciones ideológicas extremas tienen un techo. Y poco a poco, se va ampliando la franja social que vota a personas, más allá de los partidos tradicionales.

La prueba la tuvimos en nuestra ciudad, sin ir más lejos, en 2019,   Schiaretti ganó la gobernación, Gill, la Intendencia y Macri sacó más votos que Alberto para la Presidencia.

El Gringo mirando la Rosada

En los últimos días, comenzaron a realizar una encuesta telefónica que mide a Juan Schiaretti para la Presidencia de la Nación.

De acuerdo a la pregunta de los consultores, sería en un espacio federal con algunos gobernadores y parte de la Unión Cívica Radical (¿Facundo Manes?).

En una encuesta realizada días atrás por la consultora CB, Schiaretti aparece entre los tres gobernadores mejor valorados del país con una imagen positiva de 68,5%. Los otros dos mandatarios provinciales con imagen similar son: Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes).

Hoy, el Gringo Schiaretti, nacido el 19 de junio de 1949, tiene una intención de voto a nivel nacional del 14,7% (según la encuesta de octubre de Zuban).

En este país en que todo cambia de un día para otro, nadie puede contar o descartar los porotos antes de tiempo.

El gobernador cordobés va a seguir haciendo su juego y acomodando las piezas en su tablero, mientras busca asegurar la mejor carta, su sucesión al frente del Panal.

En la misma encuesta telefónica, que hicieron la semana pasada, se midió los candidatos a gobernador.

Preguntaron por Martín Llaryora, entre varios, y por el villamariense Martín Gill. Entre los candidatos opositores midieron a Luis Juez y Rodrígo de Loredo, entre otros.

Los números que andan dando vuelta ubican a Juez como el opositor más fuerte. Sin embargo, el oficialismo está buceando en aguas radicales que no están conformes con el candidato de Juntos por el Cambio al que tildan de “personalista rebelde y grosero humorista” cuestionando su origen peronista.

Los números que manejan en el Panal, dan ganador a Llaryora, hoy. “Martín (L) está arriba cómodo con ocho puntos”, nos comentó un dirigente delasotista por lo bajo.

Según su apreciación, el Frente de Todos si va con Gill de candidato no le haría peligrar la elección.

“En Córdoba, Cristina tiene un 17% de imagen positiva”, afirmó.

Cuando le preguntamos si algo puede cambiar si al gobierno nacional le va bien y equilibra más o menos la economía, respondió: “Hay tiempo, en ese caso veremos.”

Hoy, nada es lo que parece.

A nivel nacional, todo es relativo

En la última encuesta realizada por Zuban – Córdoba en todo el país, del 10 al 12 de octubre, los datos son relativos y poco coincidentes con las respuestas de la sociedad en torno a la preferencia por el diálogo y la moderación.

Un dato interesante es que, a pesar de los ataques al gobierno nacional y al presidente desde todos los flancos, un 31,6 % considera buena la gestión de la Rosada. Mirando hacia adelante, es posible suponer que, si la economía se estabiliza y se controla el aumento desmedido de los precios, 2023 puede ser una caja de sorpresas. “Los argentinos no comemos vidrio”, dijo un amigo que asegura que “no está dicha la última palabra”.

Mirando la foto de la encuesta en esta primavera que parece un invierno encubierto, observamos que Patricia Bullrich lidera la potencialidad de voto en Juntos por el Cambio. Con un voto seguro bajo (16%) y un potencial de voto del 32%.

Si tomamos en cuenta el voto seguro, Horacio Rodríguez Larreta tiene un 10,5%, Macri un 9,6% y agárrense de las manos Javier Milei un 15,3%.

La dirigente que más voto seguro tiene es Cristina Fernández de Kirchner con el 28,1%, pero con un voto potencial muy bajo (5%).

Sin duda, Cristina hoy tiene un liderazgo indiscutible basado en la fidelidad y el amor de sus seguidores que son incondicionales. De la misma manera, tiene sus detractores que le restan las posibilidades para ir sola a una elección sin un Frente.

De las encuestas se puede leer, que la vicepresidenta es la que concentra el mayor capital de votos seguros y necesita fortalecerlos con una alianza. La división del Frente de Todos no es conveniente si quieren seguir gobernando.

Por su parte, Juntos por el Cambio, tiene también un serio problema. Si se divide, pierde. Mauricio ya no es el eje, por sus adhesiones, del espacio que lo llevó a la Presidencia en 2015. Perdió en 2019, sus pares le pasan factura y se van envalentonando.

Esto es Argentina, y mientras el mundo se derrumba, nosotros y nosotras en este país inventamos nuevas ideas para salir ilesos de las crisis que nos persiguen como un karma cada 10 años, según dicen.

El filósofo Mario Bunge, expresó, en una entrevista que le hicieron en 2010, que “es una característica argentina: destruir y empezar después de nuevo” y también dijo que “quien no entiende el peronismo no entiende la Argentina”.

Los argentinos somos así, tenemos los paisajes más bellos, los climas más diversos, los productos más emblemáticos, las tierras más fértiles, las ideas más inverosímiles, los científicos más creativos, los mejores jugadores del mundo en los últimos 40 años.

Como dijo el corresponsal de la BBC, vivimos en uno de los mejores lugares del mundo.

Por eso, aquí nada es lo que parece y todo puede cambiar en un minuto, en una hora o en un par de meses.

Mientras el mundo se derrumba, los argentinos y argentinas seguimos inventando nuevas formas de sobrevivir.

Siempre.

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